Pequeñas voces y grandes historias en el Miércoles de Lectura de Curasco
Los niños de tres años de la IEI N.° 133 de Curasco compartieron libros con sus familias y tomaron la palabra para contar lo comprendido en el Miércoles de Lectura del 9 de septiembre.

El miércoles 9 de septiembre de 2026, la Institución Educativa Inicial N.° 133 de Curasco vivió una jornada en la que los libros reunieron a niños, madres, padres y docentes. El Miércoles de Lectura se convirtió en un encuentro para compartir historias, expresar emociones y dar un lugar a las voces de los más pequeños.
Los protagonistas fueron los niños de tres años. Además de leer en compañía de sus familias, tomaron el micrófono para contar qué les había gustado del libro elegido. La jornada incorporó una nueva experiencia: relatar a sus compañeros lo que comprendieron de una historia.
Elegir un libro también es empezar a leer
La propuesta incluyó un momento para que los niños eligieran el libro que más les gustaba y lo compartieran con mamá o papá. Dar espacio a esa elección reconoce sus intereses y los invita a participar activamente en su encuentro con la lectura.
Antes de escuchar un relato, las portadas, los personajes y las ilustraciones despiertan preguntas e ideas. Observar, señalar y anticipar qué puede suceder son formas de acercarse a los textos desde los primeros años, con el acompañamiento de un adulto.
Leer con mamá o papá une a la familia
Las familias compartieron un tiempo de atención conjunta alrededor de los libros. Las fotografías de la jornada muestran a madres y padres observando las páginas con sus hijos, siguiendo las ilustraciones y acompañando el descubrimiento de cada historia.
A los tres años, acercarse a la lectura no significa tener que descifrar las palabras de manera autónoma. La voz del adulto, las imágenes y la conversación permiten a los pequeños construir significados, expresar curiosidad y disfrutar de lo que escuchan.


La participación familiar dio a la actividad un sentido de cercanía. No se trató solamente de asistir a la institución, sino de compartir una experiencia en la que el afecto y el aprendizaje encontraron un espacio común.
Pequeñas voces que empiezan a contar grandes historias
Después de la lectura, llegó uno de los momentos más significativos: los niños tomaron la palabra. Con el micrófono, compartieron qué les había gustado de sus libros y comenzaron a relatar a sus compañeros lo que habían comprendido.
Esta experiencia amplió su participación. Además de escuchar, tuvieron la oportunidad de comunicar sus ideas ante un grupo dispuesto a prestarles atención. Recordar un personaje, comentar un episodio o expresar una preferencia son oportunidades para relacionar la lectura con la expresión oral.


El acompañamiento docente permite ofrecer este espacio respetando el ritmo de cada niño, sin exigir una repetición literal del relato. Lo importante es que encuentren confianza para expresarse y descubran que sus ideas merecen ser escuchadas.
Una historia compartida con el docente
El profesor Danny Bernales también relató una historia al grupo. Reunidos en el patio de la institución, los niños participaron en un momento colectivo de escucha, con los libros dispuestos a su alcance.

La narración del docente aportó la voz, los gestos y la cercanía que acompañan una historia contada en comunidad. Durante las intervenciones de los pequeños, también brindó apoyo para que pudieran mostrar sus libros y comunicar sus ideas.
Lectura y comunicación desde los primeros años
La jornada se articuló con Ayllupi Ñawinchay y Pequeños Creadores Digitales, vinculando la participación de las familias con oportunidades para comprender y comunicar. En esta ocasión, el trabajo se centró en los libros, la narración y la expresión oral de los niños.
Las competencias priorizadas fueron “Se comunica oralmente en su lengua materna” y “Lee diversos tipos de textos en su lengua materna”. Elegir libros, observar ilustraciones, escuchar relatos, expresar preferencias y contar lo comprendido ofreció oportunidades para ponerlas en juego.
Estas experiencias forman parte de un proceso continuo. Su valor pedagógico está en abrir espacios frecuentes de participación, acompañar la comprensión y favorecer la seguridad para hablar y escuchar, sin convertir cada intervención en una prueba.
Familias y escuela formando lectores
El Miércoles de Lectura del 9 de septiembre dejó una imagen significativa en la IEI N.° 133 de Curasco: familias y docentes reunidos alrededor de los libros, y niños que encontraron un espacio para compartir sus propias interpretaciones.
Formar lectores desde la primera infancia también implica escuchar qué les interesa, qué recuerdan y qué desean contar. Cuando la escuela y las familias acompañan ese proceso, cada encuentro con un libro puede convertirse en una oportunidad de diálogo y descubrimiento.
Cada libro abre una puerta; cada niño que se anima a compartir una historia descubre que su voz tiene un lugar.
La IEI N.° 133 de Curasco reúne a familias, escuela y comunidad para acompañar a sus pequeños lectores, comunicadores y creadores.
Información y fotografías proporcionadas por Danny Bernales sobre la jornada del 9 de septiembre de 2026.